lunes, 22 de noviembre de 2010

Aún estoy en su regazo

"Hija, estoy acá, nunca te dejaré, me alegro, me vienes a ver otra vez, limpias mis pies y adornas mi pelo, me conversas, ahora abres tu velo, recuerdo tantos anhelos, de cuando, tú, mi hija, mi sueño, mi desvelo, creció he hizo amor, ahí estuve yo, grité lo siento, no me reclamo ni el viento, a veces lo tenías merecido, aunque mi sentido era haberte protegido".

Enciende el mes santo, los mas cercanos recuerdos, las pasadas juntas, las horas, el té y el ayuno, me acuerdo de Ud. y nuestros desayunos, las comparsas de la palabras recias, merezco su empeño, déjeme, quiero yo hablarle, apreciarla de este sentimiento que llevo dentro.
Fué escolta genial, dama y mamá, supo apreciar las cosas con verdad, de tantas palabras, escucho una muy especial "Gueli no te quiero olvidar" y otra que llevo en mi intimidad "Mamá como Ud. no hay otra igual", me siento y presiento que escucha esto, Madre con Ud. no tengo desierto, es verdad cuánto amor me dió y me da, del cielo me sabe enseñar.
Una lágrima le hice tragar, es cierto, ahora la mía añora su amistad, sus retos, sus reclamos y sus manos.
Cuánta falta me ha hecho, cuántas veces he dicho esto, cómo no hubo otro momento con Ud., cómo y por qué tan rápido se fue, por qué conversó y arregló su viaje a lo eterno, dejando a sus años, a unos lindos hijos y nietecitos sanos, dime Madre por qué Él, no quiero ser egoísta, se llevó su ser.
Escuche Mamá, quiero su gracia, su reir, dígame que es feliz al verme así, como sea está conmigo, está aquí, mi lágrima abre la llave del mascarón de nuestra cofradía, esa que de noche y día, conmigo compartía.
Mamá, la siento, recuerdo, mis ojos por Ud. están abiertos, me educó y lo logró, sabe yo tambien soy mamá y Ud. me lo enseñó, sus palabras, sus lugares preferidos, ahora son mi nido.
Descance, vela por Ud., mi Madre, los ángeles serenos, los más buenos, es, fue y será, mi madre, la que me cuidó y enseñó, seré su señal, su imagen, soy, fui y seré su hija, y su querer, seremos como siempre una, yo la palma y Ud. la mano, esa que necesito cuando la llamo.
Miro mis ojos, veo tristeza en su recuerdo, "hija, mi amor, mi ratoncita, eres mi florcita, yo te crié de niñita, siempre te cuido, no te pongas triste, alégrate, eres mi mitad, eres mi felicidad".

La vengo a visitar y a regalonear, vengo otra vez, a cultivar nuestra amistad.

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