"Había una vez, una bella joven que vivía en medio de un bosque encantado, con 16 años, ya a los 15 había despertado.
Ella miraba lo poquito que sus frondosos árboles le permitían ver, la cuidaban y tapaban de quienes quisieran que sus ojos prevalecieran.
Cada día, cuando el alba acudía, masajeaba su piel con varias hojas, ahí desnuda y acariciada por la vista de su bosque, su hermosa figura aparecía, sensaciones distintas sentía con cada corrida, las hojas no la refrescaban, más que caricias era lo que necesitaba.
En ese mañana, cuando amanecía, suaves ventiscas la vestían, su pelo enarbolado, por las ramas era como un peinado fantaseado, en un descuidar de un árbol con brotes, ella goza su corteza, quería, y su cuerpo se estremecía, para que su bosque le busque un árbol que tenga pasión y la bese como ella quisiese, mas ninguno se atrevía a sacar su pureza, ansiosa, su cintura tomaba y al palparse su pecho alzaba.
El bosque encantado, con sus mas de mil años anunciados, no quería que mil deseos ha ella la hayan desanimado, cuando su piel sentía que su palma se abría, ya todo su pecho no cubría, y sus dedos traviesos usaron su cuerpo e hicieron ver sus ojos mas abiertos.
En mitad de este bosque encantado, estaba lo soñado, una mujer que todo lo puede merecer, con estaciones del año sin engaño, eran sus días, imagina cuántas primaveras pasaron durante sus lindos 16 años.
Cuenta la historia, de cuántos hombres acudían, buscándola, acariciándola, cuando recibían sus besos para siempre se quedaban quietos, y sus brazos como ramas con sus manos ella jugaba.
Me dijo la leyenda, que no intentara conquistarla, bastaba que con su mirada sintiera, que ella todo pagaba, alegremente no la había escuchado, qué tarde, qué emoción, disfruto cada amanecer y atardecer, ahora, esta noche enamorado, soy parte de este bosque encantado".
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