"Voy a mencionar una pasada que hizo un caracol, de un jardín a otro, muy alegre sacudía su concha sin darse cuenta que seducía a una arañita, ella miraba como crecía y se achicaba sus cachitos con cada soleada, ilusionada, tejía una delicada almohada, de su vientre salía lo que quería darle y regalarle, quien en una escalada veloz, le hizo un guiño que al amor a los dos enredó.
Por mas que se auto apurara, el caracol, lo adelantaba a su lado una babosa, que lo celaba, hermosa, con su cuerpo mostrado, no bastaba subirse a un estrado para ver sus curvas, moviendo su forma, su piel tersa, le hizo una queja a la arañita, que en su sitio mimada por las ramas, celebrada que ella era a quien el caracol miraba.
Por tantas miradas lanzadas, se le cruzó una rama al caracol que, en una audaz maniobra y sin codicia, volcó su concha como malabarista, sin perder de vista a su arañita, veía que su pericia a ella mas la atraía y una sonrisa tierna los unía.
En una demostración de galantería, el caracol con sus cachitos alardearía y en repuesta la arañita un besito le tejía.
Ya no se asomaba el sol, pero los dos resplandecían, quién diría que entre un caracol y una arañita el amor nacería, qué incierto ella también lo seducía, pero miren con alegría como ellos en un besito de lejos, de esos sabrositos, a los dos aturdía, qué cosa nace de esta relación, nadie lo sabe, solo el amor, él sin brazos y ella de sobra, ella añora su tela y el su concha, pero qué felices, acaso les importa, se aman y que envidia, ella tejió su futuro, él le dio su concha su seguro, qué caricias se dan, el caracol la ama y se nota, ya que por ella babea, ella lo ama, en una poca recatada visión vi como ellos juntaron sus cuerpos en una eterna unión."
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